La historia del Cannabis


Un artículo de Cecilia Hernando Doldan

Breve Historia del Cannabis

 La humanidad ha utilizado el cannabis durante mucho más tiempo de lo que la mayoría de la gente cree. La marihuana es hoy por hoy un producto con mucho potencial de desarrollo, pero ¿Cuál es su origen?

Intentar contar la historia del cannabis desde sus orígenes es como intentar adivinar la imagen de un rompecabezas al que le faltan la mayoría de las piezas. La mayor parte de lo que sabemos sobre los usos históricos del cannabis proviene de la escasa evidencia arqueológica y, a menudo, de traducciones de fuentes con miles de años de antigüedad.

Podemos hacer algunas conjeturas fundamentadas, pero cuanto más descubrimos, mayores son los interrogantes. Sin embargo, gracias a los cambios en la opinión pública que hoy tiene una mirada positiva al respecto, gracias a los usos medicos y las oleadas de legalización, la investigación sobre el cannabis está recibiendo finalmente la atención y seriedad que merece. Como resultado, sabemos más sobre los orígenes del cannabis que nunca antes, y ahora es el momento de recuperar parte de nuestra historia perdida para que podamos beneficiarnos de este cultivo milenario.

De una cosa estamos seguros, todo apunta a que la planta de cannabis se originó en Asia central y sudoriental. Hasta el día de hoy, la hierba floreciente crece de forma silvestre en las estepas euroasiáticas, una vasta región de pastizales que se extiende por el oeste de China y Mongolia a través de Kazajstán y al sur hacia la India y el Medio Oriente.

Es importante aclarar que tanto la planta de cáñamo (en inglés conocida como ‘hemp’), como la planta de marihuana (cannabis), pertenecen al género Cannabis sativa L; es decir, que son plantas hermanas, pero se diferencian en tres aspectos fundamentales:

  1. Fenotipo: la forma en que vemos a la planta. El cáñamo se caracteriza por su tallo alto y flor pequeña, mientras que la marihuana, por el contrario, es de tallo corto y flor grande.
  2. Concentración de cannabinoides:el cáñamo contiene bajas concentraciones de delta-9-tetrahidrocannabinol (THC). En cambio, la marihuana contiene tradicionalmente flores con altas concentraciones de THC y más recientemente se han desarrollado cultivares con altas concentraciones de cannabidiol (CBD).
  3. Usos: el cáñamo tiene variedad de usos comerciales e industriales tales como fibra, textil, papel, construcción, semillas, fuente de omega-3 y omega-6, entre otros. Por su parte, la marihuana o cannabis se ha utilizado tanto para fines médicos como de uso adulto (“recreativos”).

Siguiendo con nuestro relato, las semillas de cannabis aparecen en excavaciones arqueológicas en el 8.100 a. C. en Asia, y el historiador griego antiguo Herodoto informó que los escitas se drogaron con marihuana en el 450 a. C. Es posible que nuestros antepasados hayan experimentado con sustancias antes de que lo sugiera la evidencia arqueológica.

Las piedras y la cerámica se conservan bien, pero las plantas y los productos químicos se descomponen rápidamente. Por lo que sabemos, los neandertales podrían haber sido los primeros en fumar marihuana. Pero la arqueología sugiere que el descubrimiento y el uso intensivo de sustancias psicoactivas ocurrió en su mayoría tarde, después de la Revolución Neolítica en 10,000 a.C., cuando inventamos la agricultura y la civilización.

Es difícil saber exactamente cuándo se descubrió el cannabis por primera vez ya que esta hierba ha sido parte de la vida humana durante milenios. Los expertos sugieren que la planta probablemente se comercializó entre varias culturas en el precursor de la ruta de la seda, la ruta comercial más antigua y posiblemente la más importante de la historia de la humanidad. Pero, el primer “descubrimiento” del cannabis probablemente ocurrió antes de que los grupos humanos comerciaran entre sí a través de rutas regulares.

Los investigadores botánicos y arqueológicos especulan que la planta fue domesticada por primera vez alrededor del año 12,000 a.C. Si esta estimación resulta correcta, el cannabis doméstico se encuentra entre los primeros cultivos agrícolas domesticados por los humanos. Pero, la evidencia arqueológica es a menudo de naturaleza precaria. En nuestra época moderna, solo podemos especular realmente sobre aquello que podemos encontrar, y la naturaleza suele borrar el pasado.

Sabemos que en el año 8.000 a. C., los antiguos mesopotámicos y los antiguos chinos fabricaban telas de cáñamo. También sabemos que se dice que el mitológico emperador chino Shennong utilizó el cáñamo como medicina aproximadamente en el 3.000 a.C. Textos antiguos escritos más tarde declararon que el “Granjero Divino” usaba cannabis para curar enfermedades como el reumatismo y la gota. Aunque es difícil separar el mito de la realidad en este caso.

La evidencia arqueológica más antigua de cannabis domesticado encontrada hasta ahora se remonta al antiguo Japón y China. En Japón, las semillas de cáñamo y los restos de fibra que se encuentran en los artefactos de cerámica de la prefectura de Fukui se remontan a principios del período Jomon, que duró desde el año 10.000 al 200 a.C. Estos descubrimientos particulares indican que el cannabis se utilizó con fines alimentarios e industriales, no por sus propiedades psicoactivas ni medicinales.

Pero aquellos interesados en la historia del cannabis psicoactivo pueden encontrar los próximos descubrimientos mucho más fascinantes. En 2019, una cohorte de científicos alemanes y chinos probó residuos químicos dentro de quemadores de incienso funerarios que tienen más de 2500 años. ¿El hallazgo fue sorprendente? Los quemadores de incienso dieron positivo en THC , el químico culpable del famoso “subidón” del cannabis.

Los quemadores de incienso se encontraron en el sitio del cementerio Jirzankal en las montañas del este de Pamir, una región del oeste de China con elevaciones particularmente altas. Los investigadores postulan que el cannabis se quemó durante los rituales mortuorios, aunque no hay evidencia que sugiera que estos pueblos antiguos fumaban la planta de cannabis como lo hacemos habitualmente ahora. Más bien, es más probable que su aroma embriagador simplemente llene la atmósfera.

El descubrimiento del cementerio de Jirzankal es significativo: esta es la primera evidencia científica que muestra que nuestros antiguos parientes de Eurasia central pueden estar entre los primeros seres humanos en comenzar a usar y cultivar cannabis psicoactivo. En esencia, pueden ser las primeras personas que hayan “descubierto” la marihuana tal como la conocemos hoy.

Como Nicole Boivin, directora del Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana, lo explica mejor en un comunicado de prensa: “Los hallazgos [de este estudio] respaldan la idea de que las plantas de cannabis se usaron por primera vez para sus compuestos psicoactivos en las regiones montañosas de Asia central oriental, y luego se extendió a otras regiones del mundo “.

Posteriormente, en el 1.550 a.C., en Egipto se crea el Papiro Ebers, un texto que contiene más de 700 fórmulas médicas y remedios caseros, muchos de los cuales involucran al cannabis.

Para el 700 a.C., en la India, el Atharva-Veda, un texto sagrado del hinduismo,  menciona al bhanga (cannabis), como una de las cinco plantas sagradas que alivian la ansiedad. Mientras que en el 100 a.C., en China, la farmacopea (Pen Ts’ao) documenta el primer uso del cáñamo como fuente de fibra y alimento, para fines medicinales y en algunos rituales.

 

El cannabis en Occidente

En los últimos 100 años, hemos vivido en una era prohibicionista del cannabis, lo que ha generado un sinnúmero de mitos y falsas concepciones sobre esta planta milenaria. Hoy nos encontramos frente a un renacimiento del uso medicinal de la marihuana. Sin embargo, a través de los siglos hay numerosos reportes sobre las propiedades antiinflamatorias, antisépticas y anticonvulsivas, entre otros beneficios terapéuticos, de esta planta ancestral.

Las primeras referencias del cannabis medicinal en Occidente mencionan al médico e investigador irlandés William Brooke O’Shaughnessy como su precursor en el año 1839. En su viaje por la India, aprendió el uso del cáñamo, preparó extractos de la resina y la convirtió en píldoras que las disolvió en alcohol para producir una tintura, con la que experimentó en animales.

Convencido de su eficacia, comenzó a usarla en humanos para el cólera, las convulsiones infantiles e incluso el tétanos. Por su parte,  el farmacéutico milanés Carlo Erba intentó sin éxito aislar los principios activos de la planta; posteriormente en 1849 puso en marcha un laboratorio para el comercio de formulaciones galénicas de cannabis, anteriormente probado contra la migraña, náuseas y artritis. Tales preparativos tuvieron un gran éxito y lograron promover actividad empresarial del farmacéutico.

En Europa, a partir del siglo XIX, se puso de moda el consumo de cannabis en Europa gracias a las tropas napoleónicas que estuvieron en Egipto. El primero de los estudios de laboratorio sobre cannabis se publicó en 1803 por el doctor Virey, que intentó en vano encontrar el principio activo de dicha sustancia.

Los primeros consumidores de hachís fueron escritores, poetas y artistas que pensaban que el hachís podría mejorar su creatividad. Hacia 1835, el pintor Boissard y Moreau de Tours fundaron el Club de los Hashichines con la finalidad de llevar a cabo investigaciones psicológicas y con la esperanza de poder utilizar el cannabis en el tratamiento de algunas enfermedades mentales.

Pertenecieron a este club Baudelaire, Dumas, Gaultier, Merimeé, de Musset, Delacroix, Meissonier, Nerval, Daumier o Flaubert. El Club del Hachís incluyó el consumo de cannabis asociado a una alternativa, a una cultura oriental, como un contraste positivo al estilo de vida regular, burgués. En 1851, el cannabis se introdujo por primera vez en la tercera edición de la farmacopea de los Estados Unidos, donde se reconocían sus efectos analgésicos y de inducción del sueño.

Sin embargo, el cáñamo no se adaptó bien a los requisitos de la Revolución Industrial, no hubo desarrollo tecnológico de maquinaria para la recolección, hasta bien entrado el siglo XX, que redujera los costes de la mano de obra. Las sogas de los barcos a finales de este siglo comenzaron a hacerse de cable de alambre y con la aparición del barco de vapor desaparecieron las velas de cáñamo.

Si bien, a partir de la segunda mitad del siglo XIX el cannabis entra sin ninguna reticencia por parte de las autoridades sanitarias en todas las farmacopeas europeas, ya a finales del siglo y con el desarrollo de sustancias sintéticas como la aspirina, el hidrato de cloral y los barbitúricos – que son químicamente más estables que el cannabis, y por consiguiente más fiables – se aceleró la decadencia del cannabis como producto farmacéutico.

Otro problema fue que, tras el desarrollo de la jeringa, se notó que el aceite del cáñamo no era soluble en agua, lo que abrió aun mas las puertas a los opioides. El control internacional del cannabis comenzó en el Convenio de Ginebra de 1925.

Lamentablemente, ademas de todo esto, para la sociedad estadounidense de principios del siglo XX el cannabis era la causante principal de la “depravación” de afrodescendientes y mexicanos. El magnate de la prensa William Randolph Hearst utilizó todos sus medios de comunicación para publicar artículos desarrollando la teoría de que estos se convertían en bestias desesperadas bajo los efectos de la “marijuana”.

Hearst utilizaba la palabra “marijuana” y no “cáñamo” o “cannabis” para que sus lectores desconocieran qué tipo de sustancia se trataba. Sus campañas sensacionalistas influyeron hacia la prohibición del cáñamo. La poca información de cannabis en dicha época llegaba de la mano de los periódicos locales sensacionalistas de Hearst.

Entre 1916 y 1937, un accidente de coche donde se hubiera encontrado algún cigarrillo de cannabis ocupaba todos los titulares durante semanas. Los mexicanos eran acusados de extender el vicio entre los jóvenes en las puertas de los colegios y este coctel explosivo llevo a su vilificación.

En 1937, el congreso estadounidense, en contra del consejo de la Asociación Médica Americana, publica el Marijuana Tax Act, que implicaba el pago de USD 1 por cada onza (28.35 g) cuando su uso tenía fines medicinales o industriales, y USD 100 cuando era para otros fines; esta ley del impuesto sobre la marihuana hizo que fuera costosa y difícil de obtener.

Más tarde, en 1941, se removió al cannabis de la farmacopea de los EEUU y en 1960, la Ley de Sustancias Controladas del Congreso le otorgó la clasificación 1 (estatus dado a una droga o sustancia con alto potencial de abuso). La prohibición mundial se consiguió durante 1961 en la Convención Única de Drogas de las Naciones Unidas.

Se legisló para eliminar totalmente el uso mundial del cannabis en 25 años. La Conferencia tenía una nota de la OMS (Organización Mundial de la Salud) afirmando que no había ninguna justificación para el uso médico del cannabis.

A pesar de todas las restricciones políticas y regulatorias, en 1964 el THC fue aislado por un equipo de científicos liderado por el Profesor Raphael Mechoulam (conocido como el padre de la investigación del cannabis) y Yechiel Gaoni.  Finalmente en los 90’s se describen los principales componentes del sistema endocannabinoide por diversos grupos de investigadores en Israel y EEUU.

Poco a poco se fue reintroduciendo y aceptando nuevamente al cannabis en diversos marcos jurídicos. En 2013, Uruguay se convierte en el primer país del mundo que legaliza la marihuana (para fines medicinales y no medicinales), estableciendo un mercado legalmente regulado.

A partir de este, otros países comienzan a considerar avances en marcos regulatorios, como Canadá, que se sumó a la lista en 2018. Posteriormente, más de 30 países han aprobado el uso del cannabis únicamente para fines medicinales y comercializan productos por una vía legal y segura como Colombia, Perú y Argentina, en el caso específico de Latinoamérica.

Por su parte, en EEUU el uso del cannabis continúa siendo ilegal desde el punto de vista federal, pero cada estado ha tomado decisiones independientes; tal es el caso de California, Colorado, Washington, entre otros, que han aprobado el uso del cannabis para fines medicinales y uso recreativo. Mientras tanto, otros estados sólo lo permiten para fines médicos y algunos otros ni siquiera lo tienen contemplado.

El 3 de diciembre de 2020, siguiendo algunas recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, la Comisión de Estupefacientes de la ONU reclasificó la planta del cannabis al eliminarla de la Lista IV de la Convención Única de Estupefacientes de 1961 (espacio reservado para las sustancias más perjudiciales y sin potencial médico reconocido). Así, admitió de manera oficial sus efectos terapéuticos y abriendo aún mas la posibilidad de que otros países regulen de forma diferente sus usos y aplicaciones.

Y finalmente llegamos al día de hoy, año 2022, que parece ampliar el horizonte para el cannabis en Europa, el continente más conservador que hasta ahora solo permite el uso de la planta con fines medicinales bajo estrictos programas de salud y para este año dará la bienvenida a la marihuana recreativa.

Malta es el primero en sumarse con una legalización que hizo a finales de 2021, por ahora es el único, aunque otros prevén seguir sus pasos, tal es el caso de Luxemburgo que tiene el plan desde 2018, pero todavía no se ha atrevido.

Otro que es indispensable mencionar es Suiza que tiene previsto desarrollar un Programa de Cannabis Recreativo con alrededor de 5,000 participantes, quienes tendrán la posibilidad de adquirir productos cannábicos en establecimientos autorizados y consumirlos con fines lúdicos, esto durante un lapso de cinco años, tiempo en el cual, un equipo médico evaluará las incidencias del cannabis en la salud.

Tampoco hay que olvidar al territorio alemán, donde una nueva coalición política acordó regular el cannabis recreativo, lo cual es posible entre en vigencia este 2022, aunque todavía se desconoce cuál sería su lineamiento para la producción, comercialización y consumo.

Portugal también hace sus intentos por la legalización de la marihuana y quizás en 2022 la propuesta avance en el parlamento, situación similar ocurre en España, donde varios partidos han propuesto la legalización sin conseguir llegar acuerdos o a Italia, donde recabaron firmas para solicitar un referéndum.

El cannabis es una planta que indudablemente ha marcado a la humanidad a lo largo de su historia y en diferentes culturas. Conocer los acontecimientos y sucesos relacionados con ella nos permite retomarla con una conciencia más amplia, reconociendo la importancia de la investigación clínica para aprender más sobre su eficacia y seguridad. De esta forma, se podrá impactar de manera positiva y significativa en la vida de miles de personas a nivel mundial.

 

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